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Cómo es que cuando querés dormir , y todo parece decir que la almohada traerá sueños encantadores, que la noche se presenta apacible, que no hace calor ni llueve… justo, justo… es cuando los párpados se niegan a bajar las persianas.
Entonces escuchás hasta el menor ruido, incluso hasta cuando las hormigas van ligerito. Y luego, en la inmensidad de la noche un golpeteo, otro y otro. Una música se escucha que golpea ritmicamente el tejado.
Siento que la felicidad me embarga. Estos ojitos que no querian cerrarse tendrán la mejor canción de cuna: la lluvia.
Y nada, cuando me disponia a dormir, la lluvia se hizo más, y más fuerte. Truenos, relámpagos y centellas!
En un rato más, me embarco con Noe a cazar fotos aguadas. Veamos si el insomio se presenta intermitente como la lluvia que cae o mis bellos ojitos ganan la partida...
Una entrada preciosa...y qué bien arropa el sonido de la lluvia, ¿verdad?
ResponderEliminar¡Verdad!
ResponderEliminar=)